En el mundo de los videojuegos, existen títulos que no solo entretienen, sino que también establecen nuevos estándares y abren caminos en la industria. Uno de ellos es Rol Crusaders, un juego de rol lanzado en 1995 que marcó un hito en la historia del desarrollo de videojuegos en España. Ambientado en la época de las Cruzadas, este RPG no solo ofreció un desafío a los jugadores, sino que también comenzó a forjar la identidad del videojuego español en el contexto europeo y mundial.
Los RPGs han sido parte de la cultura popular desde su creación, dando a los jugadores la oportunidad de explorar mundos imaginativos y asumir roles de personajes épicos. Este deseo de aventura y exploración es tan antiguo como la literatura misma, y encontró su primera gran expresión en el icónico Dungeons & Dragons (D&D), creado en 1974 por Gary Gygax y Dave Arneson. D&D no solo sentó las bases para los juegos de rol de mesa, sino que también influenció enormemente el desarrollo de los videojuegos RPG, creando un vínculo indisoluble entre ambas industrias.
El laboratorio del rol: una era de experimentación
Durante los años 80, el género RPG se convirtió en un auténtico laboratorio de innovación digital. Decenas de estudios experimentaron con diferentes fórmulas narrativas y sistemas de reglas, intentando capturar la esencia de la fantasía clásica. Títulos como Ultima y Wizardry no solo establecieron la narrativa en los videojuegos, sino que también desafiaron a los desarrolladores a mejorar las mecánicas de juego y la experiencia del usuario.
- Ultima IV: Introdujo una narrativa más profunda y decisiones morales que influían en el desenlace del juego.
- Dungeon Master: Revolucionó el combate en tiempo real y la interfaz basada en el ratón, estableciendo un nuevo estándar de inmersión.
- Wizardry: Popularizó la exploración de mazmorras en un entorno tridimensional, sentando las bases para futuros RPGs.
El verdadero punto de inflexión se produjo con Dungeon Master en 1987, que fue un éxito crítico y comercial, estableciendo un modelo a seguir. Con su interfaz intuitiva y su gráfico en pseudo-3D, este título llevó el concepto de inmersión a un nuevo nivel y demostró que los videojuegos podían ofrecer experiencias más allá del simple entretenimiento.
Quién quiere ser un pez y su éxito en los 90La llegada de Eye of the Beholder
En 1987, Strategic Simulations, Inc. (SSI) adquirió la licencia oficial de Advanced Dungeons & Dragons, lo que marcó un hito en la historia de los CRPGs. Este acuerdo no solo abrió la puerta a una serie de títulos, sino que también estableció un nuevo estándar en la representación narrativa y mecánica de los RPGs. El primer juego de esta era fue Pool of Radiance, seguido por otros títulos que ampliaron el universo de D&D.
Uno de los más destacados fue Eye of the Beholder, desarrollado por Westwood Studios. Este juego no solo replicó el éxito de Dungeon Master, sino que también introdujo elementos narrativos y mecánicos que innovaron la experiencia del jugador. La fidelidad a D&D fue fundamental, pero Eye of the Beholder también se centró en la inmersión y la exploración, permitiendo a los jugadores adentrarse en un mundo lleno de criaturas, desafíos y secretos.
Un concepto complejo para la época
El desarrollo de Eye of the Beholder se extendió por 18 meses, y el resultado fue un RPG que amplificó las innovaciones de sus predecesores. La narrativa del juego giraba en torno a un grupo de aventureros encargados de investigar sucesos oscuros en Waterdeep, lo que los llevaba a enfrentarse a un Beholder llamado Xanathar. Este enfoque no solo brindó una historia atractiva, sino que también presentó un diseño de niveles laberíntico que mantenía a los jugadores en constante tensión.
- Exploración de mazmorras: Un diseño de niveles que fomentaba la curiosidad y la exploración.
- Combate dinámico: Un sistema de combate en tiempo real que mantenía la emoción alta.
- Inmersión: Una atmósfera envolvente creada a través de gráficos y efectos sonoros que sumergían al jugador en la experiencia.
La combinación de estos elementos hizo que Eye of the Beholder se convirtiera en un referente para los RPGs de la época, estableciendo un modelo que muchos desarrolladores imitarían en el futuro.
Creando Rol Crusaders: el RPG español
A principios de los 90, la escena del videojuego español atravesaba un momento complicado. Sin grandes referentes y con empresas como Topo Soft y Dinamic en declive, un grupo de amigos decidió embarcarse en la aventura de crear su propio videojuego. César Valencia, Jorge Rosado y Alejandro Luengo formaron Noria Works y comenzaron a desarrollar Rol Crusaders, inspirado en su amor por los RPGs y sus experiencias con títulos como Eye of the Beholder.
El desarrollo de Rol Crusaders fue un proceso apasionante que combinó programación, diseño artístico y narración creativa. Utilizando el motor ACK-3D, lograron crear un entorno 3D rudimentario que recordaba a los juegos de Modo 7 de la Super Nintendo.
- Personalización de personajes: Un sistema de generación de personajes donde los jugadores podían elegir entre diversas clases y habilidades.
- Aspecto visual: Utilización de sprites para representar enemigos y un entorno texturizado que enriquecía la experiencia.
- Fidelidad al género: La esencia del RPG se mantuvo, con mazmorras, enemigos y una narrativa que evocaba la historia de los cruzados.
Rol Crusaders no solo fue innovador en su mecánica, sino que también incorporó elementos de la historia española, como la Inquisición, para crear un universo que resonara con los jugadores locales. Este enfoque ayudó a diferenciar el juego de otros RPGs que predominaban en la época.
El lanzamiento del juego se realizó en 1994 a través de quioscos, y aunque su tirada fue limitada, logró captar la atención de un público ansioso por nuevas experiencias. Rol Crusaders se vendió a un precio accesible de 2.995 pesetas, e incluía un juego de mesa adicional, un detalle innovador que buscaba fusionar el mundo digital con el físico.
A pesar de que la recepción fue moderada y la tirada limitada, el impacto que tuvo en la industria del videojuego español fue significativo. Noria Works no solo sobrevivió al lanzamiento, sino que también sentó las bases para futuros desarrollos y se convirtió en un símbolo del potencial del talento local en un campo dominado por grandes nombres internacionales.









