A mediados de 2023, los aficionados de SEGA experimentaron una mezcla de emoción y nostalgia cuando la icónica compañía japonesa anunció el lanzamiento de una nueva máquina recreativa llamada Solar System. Sin embargo, lo que inicialmente parecía un regreso a las ambiciones intergalácticas de la marca resultó ser una mezcla de pachinko y medal games, más acorde con su legado en la industria de los juegos de azar. Pero durante ese breve instante, el término «sistema solar» resonó profundamente en el corazón de los seguidores, evocando recuerdos de una ambición que definió una era en la historia de los videojuegos.
Una simple búsqueda en internet con las palabras «sistema solar SEGA» revela la magnitud de esta fascinación. Artículos, videos y libros han explorado este concepto, destacando su importancia en la trayectoria de SEGA. El libro de Aurélien Thévenot, Le Système solaire de SEGA: Vers la Saturn et au-delà, es solo un ejemplo de cómo este tema ha capturado la imaginación de muchos, subrayando que el «sistema solar» no es solo una curiosidad, sino una parte esencial de la historia de los videojuegos y de la compañía misma.
Los orígenes de una ambición cósmica
La historia del sistema solar de SEGA se remonta a finales de los años 80, cuando la compañía decidió adentrarse en el mundo de las consolas portátiles. En 1989, Hiroshi Yagi, un veterano de la compañía, fue nombrado líder de un ambicioso proyecto que buscaba desarrollar la primera consola portátil de SEGA. En un momento en que el mercado de los videojuegos estaba dominado por la Game Boy de Nintendo, SEGA no podía permitirse quedarse atrás.
Con la intención de desafiar el diseño de la consola de Nintendo, Yagi propuso un enfoque innovador. El resultado fue la Game Gear, una consola que se presentaba como una «pantalla personal», permitiendo a los jugadores disfrutar de sus juegos en cualquier lugar. Este dispositivo, que contaba con una pantalla a color y era horizontal, desafiaba la estética vertical y monocromática de la Game Boy.
Nueva serie del creador de The Blacklist con Jason Clarke en Apple TV+Internamente, el proyecto fue conocido como Project Mercury, y este nombre marcó el inicio de una tendencia que llevaría a SEGA a utilizar nombres de planetas del sistema solar para sus futuros desarrollos. El más conocido de estos proyectos fue, sin duda, el Project Saturn, que se convirtió en una consola emblemática, aunque problemática.
La influencia de IBM en el cosmos de SEGA
Una de las razones por las que SEGA optó por los nombres de los planetas fue su deseo de proyectar una imagen de innovación y ambición. La influencia de la cultura empresarial estadounidense, junto con un acuerdo con IBM, jugó un papel crucial en esta decisión. En la década de 1990, SEGA colaboró con IBM para desarrollar el Tera Drive, un híbrido entre un PC y la Mega Drive. Este intento de fusionar videojuegos y computación reflejó una visión futurista, aunque la realidad del mercado demostró que tal combinación era arriesgada.
El Tera Drive, que nunca salió de Japón, fue un fracaso, pero ayudó a cimentar la idea de que todos los futuros proyectos de hardware de SEGA llevarían nombres de cuerpos celestiales. Este enfoque no solo reforzó la identidad de la empresa, sino que también la colocó en el centro de la narrativa de la evolución de los videojuegos.
Un viaje a través de los planetas de SEGA
A pesar de que el Tera Drive fue un fiasco, la Game Gear logró un éxito moderado, vendiendo más de diez millones de unidades. Este éxito alentó a SEGA a continuar utilizando nombres planetarios para futuros proyectos. Por ejemplo, el Project Venus se utilizó para referirse a la SEGA Nomad, una versión portátil de la Mega Drive que solo se comercializó en EE.UU.
Además, el Project Mars fue el nombre del periférico 32X, diseñado para convertir la Mega Drive en una consola de 32 bits. A pesar de la dura crítica que enfrentó, este dispositivo representó una audaz apuesta por parte de SEGA para cambiar el rumbo de la industria de los videojuegos en un momento de gran competencia.
Los grandes hitos en la carrera de SEGA
Uno de los proyectos más emblemáticos fue el Project Saturn, que, aunque tuvo un desempeño relativamente bueno en Japón, no logró competir con la PlayStation en el mercado global. Su desarrollo se vio rodeado de problemas, y el nombre Saturn, que se había utilizado durante tanto tiempo, se convirtió en sinónimo de un producto que no cumplió con las expectativas. Curiosamente, la adaptación del hardware de la SEGA Saturn a las máquinas recreativas fue conocida como Titan, un guiño a una de las lunas de Saturno.
Por otro lado, el Project Jupiter es un misterio que aún intriga a los historiadores. Aparentemente, fue un prototipo de consola contemporáneo a Saturn que funcionaría con cartuchos en lugar de CD-ROM. Esta estrategia podría haber sido más viable en un mercado que aún estaba ajustándose a los altos costos de los lectores ópticos.
En cuanto a la Dreamcast, el desarrollo del proyecto ocurrió entre 1996 y 1997, cuando ya no había más planetas disponibles para nombrar. A pesar de su legado, la Dreamcast se vio envuelta en confusiones respecto a su nombre interno, siendo conocida como Katana, Black Belt, White Belt, Guppy, entre otros.
Más allá del sistema solar: la búsqueda de nuevos horizontes
La difícil situación de SEGA a principios del siglo XXI la obligó a reconfigurar su enfoque, convirtiéndose en una third party. Esto marcó el final de su era como fabricante de hardware. Sin embargo, los ecos de su pasado continúan. Por ejemplo, el desarrollo del Mega Drive Mini fue referenciado como Project Moon, un nombre que simboliza su conexión con el sistema solar, aunque no como un planeta en sí.
En el ámbito del desarrollo de videojuegos, SEGA mantuvo viva la tradición de nombrar sus proyectos con nombres de cuerpos celestiales. Durante la reestructuración de su equipo en los años 90, cada proyecto recibió el nombre de una constelación, lo que refleja su continuo deseo de innovar y explorar nuevos territorios.
Algunos de estos títulos destacados incluyen:
- Clockwork Knight – Proyecto Apus
- Shinobi X – Proyecto Auriga
- Gale Racer – Proyecto Acuario
- Panzer Dragoon – Proyecto Andrómeda
Estos nombres no solo son un testimonio de la historia de SEGA, sino que también reflejan su ambición y creatividad en la industria del videojuego, un legado que sigue vivo en la memoria colectiva de los jugadores.
En este contexto, el viaje de SEGA a través de los planetas del sistema solar se convierte en una metáfora de su propia evolución: desde sueños ambiciosos hasta adaptaciones de mercado, siempre buscando alcanzar las estrellas de la innovación.
Para aquellos que deseen explorar más a fondo la historia de SEGA, el libro Memento SEGA: Los videojuegos que forjaron la compañía es una lectura altamente recomendada. Este texto ofrece un amplio recorrido no solo sobre el famoso sistema solar de SEGA, sino también sobre las numerosas peripecias y desafíos que la compañía enfrentó en su camino hacia la grandeza.









