En la historia de los videojuegos, hay momentos que marcan un antes y un después. Uno de esos hitos es la llegada de la Nintendo Entertainment System (NES), una consola que transformó el panorama del entretenimiento en el hogar. Sin embargo, antes de este triunfo rotundo, Nintendo tuvo que enfrentarse a desafíos monumentales, particularmente en el contexto del mercado norteamericano. La historia del Advanced Video System (AVS) es una de las más intrigantes y reveladoras sobre las decisiones y riesgos que la compañía japonesa tomó a finales de los años 80.
La ambición de Hiroshi Yamauchi: un vistazo al pasado
En la década de 1980, la industria de los videojuegos en Japón estaba en pleno auge gracias al lanzamiento del Famicom en 1983. Este dispositivo no solo cambió la percepción del videojuego en Japón, sino que también sentó las bases para un nuevo tipo de entretenimiento familiar. Sin embargo, el presidente de Nintendo, Hiroshi Yamauchi, tenía una visión ambiciosa: quería replicar ese éxito a nivel mundial, y especialmente en Estados Unidos.
Yamauchi había intentado anteriormente ingresar al mercado norteamericano con productos que no lograron despegar, pero con el Famicom tenía una oportunidad real. Su intención era clara: hacer de Nintendo un nombre familiar en el mercado estadounidense. Para ello, Yamauchi pensó inicialmente en asociarse con Atari, lo que habría permitido a la compañía aprovechar la infraestructura existente de distribución. Sin embargo, el camino se complicó al enfrentar la Crisis del 83, que casi acaba con la industria de los videojuegos en Estados Unidos.
Contexto de la Crisis del 83
La Crisis del 83 fue un punto de inflexión que impactó profundamente la industria del videojuego. Estados Unidos se encontraba sumido en un colapso del mercado, donde numerosos estudios cerraron sus puertas y empresas como Atari fueron desmanteladas. Las tiendas estaban inundadas de videojuegos y consolas que se liquidaban a precios de saldo. En este ambiente tóxico, los inversores estaban reacios a arriesgar su capital en un sector que parecía haber perdido su brillo.
Cómo conseguir un set de LEGO gratis: 6 estrategias efectivasEn medio de esta tormenta, Yamauchi se mostró decidido a lanzar el Famicom en América del Norte, a pesar de las advertencias. Minoru Arakawa, presidente de Nintendo of America, se dio cuenta de que no podían comercializar el Famicom como una consola de videojuegos convencional. Para evitar asociarse con la mala reputación de las consolas anteriores, decidieron presentar un nuevo producto: el AVS.
Misión imposible: desembarcar en un Estados Unidos en crisis
El AVS fue presentado por primera vez en el Computer Entertainment Show de Las Vegas en 1985. Aunque el dispositivo era casi idéntico a una Famicom en su interior, su diseño exterior y sus características de marketing lo diferenciaban. La consola se asemejaba más a un microordenador, incorporando un teclado y periféricos como un lector de cintas y mandos inalámbricos, lo que la hacía parecer más orientada a la productividad que al entretenimiento.
La estrategia de marketing de Nintendo fue audaz: presentar el AVS como «el futuro del entretenimiento de video doméstico estadounidense». Sin embargo, la respuesta del público fue fría y crítica. Arakawa recordaba que muchos asistentes pensaban que «estábamos locos o éramos tontos». Este es un claro ejemplo de cómo la percepción puede influir en el éxito de un producto. A pesar de que el catálogo de juegos, que incluía títulos icónicos como Donkey Kong y Mario Bros, era atractivo, el enfoque del AVS no resonaba con los consumidores.
Una visión equivocada del mercado
Los asistentes al CES se dieron cuenta de que el AVS intentaba hacerse pasar por un microordenador, lo que no se alineaba con las expectativas de los jugadores. Los niños no querían un sistema que sus padres pudieran utilizar para enseñarles, y los adultos preferían alternativas más avanzadas en ese momento. Un análisis del periodista David Sheff en su libro «Game Over» resumía la situación: el AVS enfrentaba no solo los problemas del mercado de videojuegos, sino también los del sector de ordenadores.
- El AVS fue visto como un intento fallido de reinvención.
- Los usuarios deseaban entretenimiento, no herramientas educativas.
- El diseño austero no ayudó a atraer a un público joven.
- La falta de conexión emocional con los usuarios fue evidente.
El renacimiento de Nintendo: de AVS a NES
Después del fracaso del AVS en el CES, Nintendo tomó una decisión crucial: abandonar el concepto del AVS. En lugar de eso, se enfocaron en desarrollar un sistema que fuera más atractivo para los niños: la Nintendo Entertainment System (NES). Este nuevo enfoque se centró en ofrecer una experiencia de juego divertida y accesible, alejándose de la idea de un microordenador.
El proceso de rediseño involucró una colaboración estrecha entre ingenieros en Japón y diseñadores en Estados Unidos, lo que resultó en una consola que no solo era funcional, sino que también capturaba la imaginación de los jóvenes. La NES se convirtió en un juguete electrónico, en lugar de un dispositivo de trabajo, lo que la hizo más atractiva para el mercado que Yamauchi tanto deseaba conquistar.
Un legado perdurable: la historia del AVS hoy
A pesar de que el modelo AVS nunca llegó a comercializarse, no fue completamente olvidado. Hoy en día, una versión de esta consola se exhibe en el museo improvisado que Nintendo ha instalado en su tienda principal de Nueva York. Se ha convertido en un recordatorio de cómo las decisiones estratégicas pueden moldear el destino de una empresa y de una industria entera.
El legado del AVS sirve como una lección sobre la importancia de comprender el mercado y las necesidades del consumidor. La historia de Nintendo es un claro ejemplo de cómo el fracaso puede dar paso a la innovación y a la creación de productos que realmente resuenen con el público.









