En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, la eficiencia y el rendimiento de los sistemas operativos son cruciales para los usuarios. Recientemente, Microsoft ha lanzado declaraciones impactantes sobre el rendimiento de Windows 11 en comparación con su predecesor, Windows 10. Sin embargo, detrás de estas afirmaciones se esconden detalles que invitan a una reflexión más profunda sobre la veracidad de los datos presentados.
Con un enfoque estratégico claro, Microsoft busca no solo promocionar Windows 11, sino también persuadir a los usuarios de que es el momento de realizar el cambio. Sin embargo, algunas de las comparaciones que están utilizando para respaldar sus afirmaciones generan escepticismo. A continuación, exploraremos las comparaciones realizadas, las condiciones en las que se llevaron a cabo y el verdadero impacto de estas afirmaciones en los usuarios.
Desmitificando la velocidad: comparaciones cuestionables entre sistemas
Microsoft ha hecho alarde de que su nuevo sistema operativo, Windows 11, es hasta 2,3 veces más rápido que Windows 10, basándose en pruebas realizadas con el benchmark Geekbench 6 Multi-Core. Sin embargo, la validez de estos resultados es dudosa debido a las condiciones desiguales en las que se realizaron las pruebas.
Las comparaciones se llevaron a cabo usando hardware que no se puede considerar equivalente. Por ejemplo, mientras que Windows 11 se probó en ordenadores equipados con procesadores Intel de 12ª y 13ª generación, Windows 10 fue evaluado en dispositivos con procesadores más antiguos, que van de la 6ª a la 11ª generación. Esto plantea un interrogante evidente: ¿es justo comparar un procesador de 2015 con uno de 2022?
Ahorra tiempo al convertir dólares a euros con este truco de WindowsPara ilustrar esta desventaja, consideremos los modelos utilizados en las pruebas:
- Windows 10: Intel Core i7-8750H (6ª generación)
- Windows 11: Intel Core i7-1355U (13ª generación)
La diferencia generacional entre los procesadores introduce variables significativas que impactan el rendimiento. Además, no se proporciona información sobre la cantidad de RAM o el tipo de almacenamiento de los dispositivos, lo que hace que los datos obtenidos sean poco representativos.
Lo más desconcertante es que, a pesar de que el procesador Intel Core i7-8750H es compatible con Windows 11, no se le utilizó en una prueba justa. Esto sugiere que hay un interés en resaltar las ventajas de Windows 11 sin proporcionar un contexto adecuado.
Aumento de la autonomía: ¿realidad o ilusión?
Además de la velocidad, Microsoft ha afirmado que los ordenadores con Windows 11 pueden ofrecer hasta 2,7 horas más de autonomía en comparación con los que ejecutan Windows 10. Sin embargo, al igual que con las comparaciones de velocidad, los ejemplos utilizados carecen de rigor.
Los dispositivos que se usaron para ilustrar este aumento de la autonomía fueron:
- Ordenador con Windows 10: Intel Core i5-10210U
- Ordenador con Windows 11: Intel Core i7-1065G7
Una vez más, aquí encontramos diferencias significativas en el hardware. La comparación entre un procesador i5 y un i7, además de la falta de información sobre la capacidad de las baterías y el uso específico, hace que las afirmaciones de Microsoft sean poco concluyentes.
Una estrategia de marketing cuestionable
La campaña de Microsoft para promover Windows 11 parece estar basada en comparaciones que favorecen su nuevo sistema operativo, pero que no reflejan una evaluación técnica justa. En lugar de presentar resultados de rendimiento entre sistemas operativos en condiciones similares, la empresa opta por comparar ordenadores nuevos con sistemas actualizados frente a máquinas más antiguas.
Esta estrategia puede atraer a los consumidores desde un enfoque de marketing, pero carece de la seriedad técnica necesaria para establecer una comparación válida. Un ordenador moderno, con un procesador más eficiente y componentes de última generación, naturalmente ofrecerá un mejor rendimiento, independientemente del sistema operativo que ejecute.
Las opciones para los usuarios de Windows 10 y el futuro incierto
Los usuarios de Windows 10 ahora tienen la oportunidad de disfrutar de un año adicional de soporte de seguridad, extendiéndose hasta octubre de 2026. Sin embargo, para acceder a este soporte, deben tomar una decisión: usar una cuenta de Microsoft o pagar 30 euros por el servicio. Este movimiento por parte de la empresa parece más un intento de forzar a los usuarios a unirse a Windows 11 que una verdadera oferta de apoyo.
Así, Microsoft parece decidido a impulsar la transición hacia Windows 11, aunque sea necesario enmascarar los resultados de las comparativas para hacerlo. Los usuarios deben estar atentos y considerar cuidadosamente la información presentada, en lugar de dejarse llevar por las afirmaciones de rendimiento que podrían no ser tan sólidas como se presentan.
La conversación sobre la evolución de los sistemas operativos y el rendimiento es fundamental en un entorno tecnológico en constante cambio. Los usuarios deben ser críticos y evaluar la información que se les ofrece, especialmente cuando se trata de decisiones que pueden afectar su experiencia diaria con la tecnología.









